Cuando luchamos contra una enfermedad, necesitamos la fuerza de Dios. Muchas veces, debido a que estamos enfermos por mucho tiempo, nos destrozamos mentalmente y perdemos la esperanza en la vida. Pero si prestamos atención a la Palabra de Dios y creemos en ella, recuperaremos la esperanza en la vida y seremos sanados.
Por la Palabra de Dios, sabemos que Dios nos ama y se preocupa por nosotros. No importa cuántas enfermedades atravesemos en la vida, Él lo sabe todo. Por lo tanto, debemos entregarnos a Dios y seguir Su guía.
No podemos recuperarnos de la enfermedad con nuestra propia fuerza y habilidad. Por lo tanto, Dios quiere que busquemos refugio en Él y busquemos Su fuerza. Cuando permitimos que Dios obre en nuestras vidas, Él nos sana y nos lleva a una vida alegre.
Queridos amigos, ahora veamos las escrituras bíblicas a continuación que hablan sobre la lucha contra la enfermedad.

“¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor”
— Santiago 5:14

“Mas yo haré venir sanidad para ti, sanaré tus heridas, dice Jehová; porque desechada te llamaron, diciendo: Esta es Sion, de la que nadie se acuerda”
— Jeremías 30:17

“Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolorMullirás toda su cama en su enfermedad”
— Salmos 41:3

“Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, por su llaga fuimos nosotros curados”
— Isaías 53:5

“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, que tengas salud, así como prospera tu alma”
— 3 Juan 1:2

“Dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, hicieres lo recto delante de sus ojos, dieres oído a sus mandamientos, guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador”
— Éxodo 15:26

“El corazón alegre constituye buen remedioMas el espíritu triste seca los huesos”
— Proverbios 17:22

“Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, para sanar toda enfermedad toda dolencia”
— Mateo 10:1

“Él sana a los quebrantados de corazónY venda sus heridas”
— Salmos 147:3
“Él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, queda sana de tu azote”
— Marcos 5:34

“Toda la gente procuraba tocarle, porque poder salía de él sanaba a todos”
— Lucas 6:19

“Vuelve, di a Ezequías, príncipe de mi pueblo: Así dice Jehová, el Dios de David tu padre: Yo he oído tu oración, he visto tus lágrimas; he aquí que yo te sano; al tercer día subirás a la casa de Jehová”
— 2 Reyes 20:5

“Él es quien perdona todas tus iniquidadesEl que sana todas tus dolencias”
— Salmos 103:3
“Oh Señor, por todas estas cosas los hombres vivirán, en todas ellas está la vida de mi espíritu; pues tú me restablecerás, harás que viva”
— Isaías 38:16

“Recorría Jesús todas las ciudades aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, predicando el evangelio del reino, sanando toda enfermedad toda dolencia en el pueblo”
— Mateo 9:35

“Envió su palabra, los sanólos libró de su ruina”
— Salmos 107:20

“Cuando la gente lo supo, le siguió; él les recibió, les hablaba del reino de Dios, sanaba a los que necesitaban ser curados”
— Lucas 9:11
“He visto sus caminos; pero le sanaré, le pastorearé, le daré consuelo a él a sus enlutados”
— Isaías 57:18
“Recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, predicando el evangelio del reino, sanando toda enfermedad toda dolencia en el pueblo”
— Mateo 4:23

“He aquí que yo les traeré sanidad medicina; los curaré, les revelaré abundancia de paz de verdad”
— Jeremías 33:6
“Jehová me salvará; por tanto cantaremos nuestros cánticos en la casa de Jehová todos los días de nuestra vida”
— Isaías 38:20

“Quitará Jehová de ti toda enfermedad; todas las malas plagas de Egipto, que tú conoces, no las pondrá sobre ti, antes las pondrá sobre todos los que te aborrecieren”
— Deuteronomio 7:15

“Jehová Dios míoA ti clamé, me sanaste”
— Salmos 30:2

“Entonces nacerá tu luz como el alba, tu salvación se dejará ver pronto; irá tu justicia delante de ti, la gloria de Jehová será tu retaguardia”
— Isaías 58:8

“Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, en sus alas traerá salvación; saldréis, saltaréis como becerros de la manada”
— Malaquías 4:2